miércoles, 30 de marzo de 2011

Almería IV


Ese mismo día, por la tarde, visitamos la Alcazaba. Fue Adb al-Rahman III, primer califa de Al Andalus, quién mandó construirlo, ( a todos nos suena Adb al-Rahman III, no pretendo dar una clase de historia sino poner un poco en situación ).


Sus diferentes recintos, sus jardines, sus fuentes... su todo en conjunto es quizá lo que hace que sea considerada Monumento Nacional.
Las vistas, por otro lado, son también magníficas.
Ah! Y también había muchos gatos... adoro a los gatos. =)

Por los alrededores hay muchas tiendas árabes, con productos típicos, y nada caros.


Almería III

Otra de las excursiones que hicimos, y recomiendo hacer,fue a las conocidas playas de Mónsul y Los genoveses, en San José. Desde la estación de autobuses al pueblo hay una hora, apróximadamente. Pasamos la tarde en la playa, investigando de nuevo las calas, (a mi amiga le encanta explorar, y a mi, por qué no, seguirla).

Al día siguiente hicimos ruta por la ciudad en sí. En primer lugar visitamos el refugio antiaéreo que los ciudadanos construyeron en el pasado con sus propias manos para protegerse de los bombardeos de los alemanes. Impresiona bastante, sobretodo cuando te lo imaginas lleno de gente tras escuchar una sirena de alarma que anunciaba que en unos minutos la ciudad sería bombaerdeada. Los minutos justos para dejar lo que fuese que se estuviera haciendo, y correr hacia las múltiples entradas a esconderse; inscripciones en las paredes, dibujos de aviones hechos por niños, ( o quizá no tan niños ). El refugio recorre todo el casco histórico de la ciudad de manera subterránea. Merece la pena visitarlo.


Refugio antiaéreo de Almería

Almería II

Ya estoy aquí de nuevo. Continúo por donde lo dejé. Después de ese día de visita en el Cabo de Gata, y la aparición de la preciosa Cala Rajá, por la noche decidimos salir esa noche por Aguadulce, a unos 10 kilómetros del centro de Almería. Fuimos en autobús, ya que no teníamos coche, y aun teniéndolo no hubiera sido conveniente llevarlo, ya que la carretera en ese tramo tiene muchas curvas y escarpes que se adentran en el mar.
La Antica
Nos tomamos algo en un local, La Antica, que tenía una terraza con vistas al mar, con hamacas y enormes sofás de color blanco; nos recomendaron también ir al local de al lado, llamado El bribón, pero justo esa noche pinchaba el conocido dj Juan Magan, y había tantísima cola y costaba tantísimo dinero la entrada, que nos quedamos donde estábamos.

Amaneció, ( teníamos que hacer tiempo hasta que saliese el primer bus de vuelta a Almería, a las siete de la mañana exáctamente), y disfrutamos de esa imagen que parecía totalmente una postal: el agua lisa, el silencio sólo interrumpido por el ruido de las olas...

Era imposible pensar en problemas en aquella situación.



                                                                                

martes, 29 de marzo de 2011

Almería I

Esta ciudad de Andalucía, tiene un encanto especial. Estuve el pasado verano con una muy buena amiga, Julia, una semana de julio, con billetes comprados a las tres de la mañana en la biblioteca, en febrero y hartas de estudiar; bastante económico nos salió.
Nada más llegar, como buenas madrileñas, teníamos ansia por ver el mar, motivo de que nuestros amigos almerienses se rieran de nosotras. Ellos están hartos de tomarse algo en una terraza llamada Café París, en pleno paseo marítimo. Si te pides una caña o un café o un loquesea, te ponen una tapa a tu gusto. Y bien buena.
En esa semana, como he dicho lo primero que vimos fue la playa de Almería, investigando sus calas en las que se podía ver incluso algún pequeño animalito.


Visitamos el conocido Cabo de Gata, aunque recomiendo llevar coche, porque nosotras tuvimos que andar montaña arriba y abajo y arriba otra vez para llegar... pero mereció la pena. Unas vistas increíbles, el mar tan azul se confundía con el cielo. ( Esa chica de la foto soy yo, lalaláa ).          
                                   
         
                                     

Cabo de Gata
Ya que estábamos por aquella zona tan bonita, nos pusimos a andar, y el azar nos llevo a descubrir una pequeña cala, llamada Cala Rajá, con apenas diez personas, y el agua transparente, más que el de una piscina. Había muchisimos pececitos como este de la foto, y hacían cosquillas en los pies.

Mañana os sigo contando, que son la 1:45 de la noche, y tengo sueño y esas cosas...